miércoles, 16 de mayo de 2018

El trabajo decente: Objetivo N. 8 del Desarrollo sostenible

¿QUÉ SIGNIFICA DEFENDER HOY EL TRABAJO DECENTE?

1. Poner en el centro a la persona, rompiendo la actual lógica de pensar
y organizar el trabajo desde lo económico y los intereses de unos pocos.

2. Plantear el sentido y el valor del trabajo más allá del empleo:
Distribuir de manera justa y digna el empleo y reconocer socialmente
todos los trabajos de cuidado necesarios para la vida humana.
3. Luchar por condiciones dignas de empleo: Sin la lucha por la afirmación
de los derechos de las personas en el empleo no es posible humanizar
el trabajo.
4. Articular de forma humanizadora el trabajo y el descanso.
5. Luchar por la defensa de los derechos humanos y desvincular
derechos y empleo.

Toda la comunidad cristiana está llamada a visibilizar y denunciar la situación de desigualdad
en el acceso al trabajo decente y la negación de dignidad que esto supone. Todos y todas
podemos hacer algo desde nuestras organizaciones, parroquias o lugares de compromiso.
La defensa del trabajo decente es esencial para la realización de las personas y de las familias.

Es la oportunidad de acceder a un empleo productivo
que genere un INGRESO JUSTO.
Es SEGURIDAD en el lugar de trabajo y PROTECCIÓN SOCIAL
para las familias.
Es IGUALDAD DE OPORTUNIDADES y de trato para todos,
mujeres y hombres

El trabajo decente es:

• La expresión de la dignidad esencial de todo hombre o mujer.
• Asocia a los trabajadores, hombres y mujeres, al desarrollo de su comunidad.
• Evita la discriminación, respetando a todos los trabajadores y trabajadoras.
• Permite satisfacer las necesidades de las familias y escolarizar a los hijos
sin que se vean obligados a trabajar.
• Defiende que los trabajadores se organizasen libremente para hacer oír
su voz.
• Deja espacio para reencontrarse adecuadamente con las propias raíces
en el ámbito personal, familiar y espiritual.
• Asegura una condición digna a los trabajadores que llegan a la jubilación.
Benedicto XVI, Cáritas in Veritate, 63

Es ineludible poner en primera línea de las agendas de nuestras
organizaciones la necesidad de un trabajo decente para todas las personas.
Debe estar en la agenda política, en las agendas de las entidades sociales
y empresariales, en nuestras agendas personales… y también en las
propuestas de nuestra Iglesia.

“No hay peor pobreza material que la que no permite ganarse
el pan y priva de la dignidad del trabajo”. “El desempleo juvenil,
la informalidad y la falta de derechos laborales no son inevitables,
son resultado de una previa opción social, de un sistema económico
que pone los beneficios por encima de la persona”.
Papa Francisco


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